«Humildad y Vida»; llama de la solidaridad de nuestro Jueves Santo.
En la tarde noche del jueves 26 de marzo, antesala de nuestra Semana Grande, pudimos vivir uno de los momentos que quedan grabado en la memoria de la Hermandad. Hermanos, devotos y fieles asistieron a la presentación y encendido del cirio Humildad y Vida, que lucirá un año más, en la candelería del palio de María Santísima de la Soledad.
Este cirio, que arderá con un significado profundo, se convierte en un mensaje de amor cristiano hacia quienes, desde la humildad y la generosidad, han regalado vida a los demás. La Hermandad quiso invitar este año a nuestro vecino D. Jesús Cascajosa, donante cuya decisión marcó un antes y un después, a su propio hermano.
Un símbolo.
El acto cargado de emotividad, y en la que Jesús Cascajosa estuvo acompañado por otra familia donante y receptora, en la que revivieron la emoción del momento, Jesús nos dedicó unas palabras de su gesto de donación y recordándonos, que cada trasplante es “una resurrección”, y que con un SÍ, se pueden multiplicar muchas vidas.
Tras el encendido del cirio «Humildad y Vida» y la colocación en la candelería de María Santísima de la Soledad, se realizó un rezo por todas las personas que regalan vida y hacen posible este milagro.
Cuando la Virgen salga por las calles el próximo Jueves Santo, una llama brillará con especial fuerza en su candelería, será la luz del cirio «Humildad y Vida», un mensaje que debe ser la luz del camino hacia la donación.
La Hermandad quiso finalizar el acto agradeciendo a Jesús Cascajosa y la familia, su generosidad y recordando que la donación es, quizá, la expresión más pura del amor al prójimo.
«Humildad y Vida»